Historias del Tarot, El Loco
La carta de El Loco, en inglés recibe el nombre de Fool, palabra que viene del latín follis, que significa fuelle. El término pasó a tener el significado de tonto por la idea de ser alguien que tiene la “cabeza hueca”. En el Tarot, esta carta se relaciona más con el significado de fuelle (de ahí la relación que tiene con el elemento aire) que con el de una persona loca en el sentido de alguien que no puede pensar claramente. Este arcano puede considerarse como un prólogo, un falso inicio o, incluso, puede moverse de posición y colocarse al final.
Esta carta es la 0 en la numeración de los arcanos mayores, número que se relaciona con la idea del vacío. Pensando en esto podríamos considerar que esta carta representa el mismo principio que el fuelle, un vacío que se puede llenar y lanzar aire con la fuerza suficiente para iniciar algo. Nos habla del potencial para lograr algo. Además, no es casualidad que la palabra follar tenga la misma raíz latina (sí, al parecer en algún punto de la historia alguien estaba trabajando con un fuelle y eso le hizo pensar en otra cosa), pues esta carta también se relaciona con los primeros impulsos sexuales y, por lo tanto, con la energía de la primavera y los comienzos.
“Niñez transformada en adolescencia” es la idea que define a esta primera carta. Se trata de un joven (aparentemente) inexperto que decide emprender un viaje hacia lo desconocido cargando solamente una bolsa misteriosa atada a un palo que lleva al hombro. Camina distraído con un perro a su lado que parece intentar llamar su atención, pues él no parece darse cuenta de que se dirige a un barranco. Y por supuesto, los precipicios de la vida no siempre nos resultan obvios a pesar de que otros a nuestro alrededor nos los señalen. Pareciera que El Loco se dirige a un gran peligro sin saberlo, pero la imagen, en lugar de comunicar alarma, nos brinda cierta tranquilidad en la que podemos suponer que el peligro es solamente aparente.
A este arcano se le relaciona con el mito de Dionisio. Aunque existen muchas versiones de esa historia, para el Tarot se toma en cuenta una versión que nos puede ayudar a entender las diferentes interpretaciones que puede tener esta carta y su relación con los otros arcanos. En esta versión Dionisio es hijo de Zeus (que representa al cielo) y Deméter (que representa a la tierra). En esta versión del mito Hera, la esposa de Zeus, se ofende ante la infidelidad de su marido (una de tantas) y, en su enojo, ordena a los titanes que descuarticen al bebé y lo cocinen en un caldero. Pero, el corazón del bebé sigue latiendo y Zeus, con ayuda de Atenea, logra rescatarlo.
Después usan el corazón para preparar una poción y se la entregan a Sémele, quien queda embarazada (porque así funcionaban los embarazos en el mundo antiguo). Hera, descubriendo lo que ha sucedido, se disfraza de una de las sirvientas de Sémele y la engaña para que invoque a Zeus en todo su esplendor, lo que provoca la muerte de ésta. El bebé aún no estaba listo para nacer, así que Zeus se abre una herida en el muslo y lo guarda ahí hasta que termina la gestación (hay que imaginar el tamaño de los muslos de Zeus). Por esta razón Dionisio es conocido como el “nacido dos veces”. En otras versiones es hijo directamente de Sémele, quien era una princesa tebana y su condición como semidiós le genera mucha popularidad entre los antiguos griegos.
Tras su segundo nacimiento Dionisio es entregado a Hermes como aprendiz y Zeus decide que tiene el potencial de sustituirlo algún día y lo deja entre los mortales con la consigna de que tiene que iniciar las bases de su culto antes de tomar su lugar entre los dioses olímpicos. En sus andanzas Dionisio descubre la forma de hacer vino y su culto se convierte en bailes y borracheras que normalmente acababan en orgías. Obviamente esto provocó que sus seguidores crecieran con mucha rapidez y que en muchas regiones trataran, sin éxito, de prohibir su culto. Al final Dionisio se gana su lugar entre los dioses y es el último dios en unirse al grupo de los olímpicos.
En la actualidad se suele ver a Dionisio simplemente como el dios del vino, posiblemente porque los romanos lo diluyeron hasta convertirlo en eso cuando lo renombraron como Baco. Sin embargo, para los griegos Dionisio tenía una importancia mucho mayor. Era la personificación de la capacidad de liberarse a sí mismo al ir en contra de los tabús y las prohibiciones, de la plenitud de la vida y del placer que provoca expresar los impulsos más profundos (nuestro lado animal). Además, los ritos que se hacían en su nombre dieron origen al teatro, que para los griegos era la mezcla de todas las formas de arte, por lo que también se le veía como el protector de las artes.
Esta historia proporciona muchas de las bases que necesitamos para entender este arcano. En cuanto a los símbolos que encontramos en la carta de El Loco, vemos que el personaje está vestido de verde, representando la energía de la primavera. Está acompañado de un perrito que representa la energía animal, pero no desde una perspectiva bestial y salvaje sino curiosa y juguetona. En una mano sostiene una rosa blanca que representa la inocencia y en la otra un palo con una bolsa en la que se cree que guarda el instinto y el potencial de la intuición (representada por el águila que decora la bolsa). El sol detrás de él nos anuncia que el humano es capaz de trascender sus impulsos animales.
En su relación con la psique este arcano simboliza los elementos necesarios para disolver la personalidad que adquirimos en nuestro intento por ser aceptados por los otros, las máscaras que usamos en la sociedad para evitar el rechazo. Desde la infancia nuestros padres comienzan a moldearnos, nos hacen conocer lo que es aceptable en la sociedad en la que nacemos y rechazar los impulsos de aquello que podría causar que nos vean mal. Esta carta nos invita a reconocer esas máscaras y retomar la propia identidad.
Finalmente, en el sentido adivinatorio este arcano se relaciona con el inicio de proyectos o de un proceso de renovación de nuestra vida. Por otro lado, también nos advierte (cuando sale de cabeza) sobre controlar los nervios y dominar los miedos que tenemos ante estos proyectos o sobre dejarnos llevar por la situación sin reflexionar qué es lo que realmente queremos.
Esta carta nos invita a dejar atrás nuestro pasado, abandonar aquello que hemos sido y con lo que no nos sentimos satisfechos y avanzar hacia nuestro potencial, por lo que nos lleva a reflexionar sobre nuestros miedos y a cuestionarnos si les estamos permitiendo frenarnos.
Espero verlos en la siguiente entrada, en donde les contaré sobre el siguiente arcano: El Mago.
